Baguette de tradition

Baguette de tradition

La baguette es un derivado del pan que comenzó a desarrollarse en Viena (Austria) a mediados del siglo XIX, cuando empezaron a funcionar los primeros hornos a vapor, ayudando a que la corteza estuviera crujiente, la miga blanca y agujereada, aspectos que distinguen hoy día a la baguette.
En octubre de 1920, entró en vigor una ley que permitía a los panaderos no comenzar su horario laboral antes de las 4 de la mañana. Esta nueva situación hacía imposible que se pudieran elaborar a tiempo para el desayuno los tradicionales y grandes panes que se hacían hasta el momento. La delgada baguette fue la solución para aquel problema, ya que se podía preparar y cocer mucho más rápido.
El 13 de septiembre de 1993, el gobierno francés reconoció la receta oficial de la baguette, y plasmó su definición en una ley: la “baguette de tradition”, que sólo puede hacerse usando métodos antiguos.
La clave es una práctica llevada a cabo desde el siglo XVIII, que consiste en dejar reposar la levadura durante la noche, lo que redunda en un pan con un color crema por el interior, sabor y un olor mucho más pronunciado.
Las leyes de la comida francesa definen a la baguette tradicional como un producto que sólo debe contener los siguientes cinco ingredientes: agua, harina de trigo, levadura, masa madre y sal. Añadir cualquier otro ingrediente a la receta básica implica que el panadero cambie el nombre del producto elaborado.